Jorge Solana Aguado | Enoturismo 360 ||
El cocido madrileño es uno de los platos más emblemáticos de la rica gastronomía española. Y si estás buscando una experiencia culinaria inigualable, el restaurante Pancipelao en Vallecas, Madrid, es el lugar perfecto para disfrutar de un cocido madrileño excepcional. Con un enfoque en preservar las tradiciones culinarias y ofrecer los más altos estándares de calidad, ha elevado el cocido a otro nivel.

El cocido se sirve en cuatro vuelcos, cada uno de ellos con su propio encanto y sabor característico. Este restaurante, regentado por Tomás Gutiérrez, reconocido hostelero en la Comunidad de Madrid, con el chef Pepe Filloa en los fogones y dirigido en sala por Ramón Fernández hace un planteamiento especial del cocido desde el principio. Pancipelao (https://pancipelao.com/) sorprende a sus comensales con una deliciosa croqueta de pringá. Esta pequeña delicia frita está rellena con los sabores auténticos del cocido, brindando un aperitivo perfecto para abrir el apetito y anticipar las delicias que están por venir.

El segundo vuelco es una sopa de cocido que se distingue por tener una base de caldo de gallina. La elección de este ingrediente le proporciona a la sopa un carácter más claro y menos graso, logrando una textura suave y reconfortante. Vale la pena destacar que el caldo del cocido se cuece durante 10 horas para extraer todos los sabores y ofrecer una base excepcionalmente rica. Le añaden un toque especial las guindillas en vinagre y la cebolla que los comensales pueden servir a su gusto.

El tercer vuelco, los garbanzos, es el corazón del cocido madrileño. Unos garbanzos de calidad superior, con una textura perfectamente suave y un sabor que se ha infusionado con los ingredientes del cocido. Junto a ellos, con el cuarto vuelco, se sirven junto a las carnes jugosas y los embutidos tradicionales, creando una combinación deliciosa que dejará a tu paladar completamente satisfecho.

La cocina de este restaurante destaca por utilizar productos de la tierra y en este caso de Asturias para la preparación de la carne. Este toque especial agrega un sabor único al cocido, que se complementa a la perfección con los otros elementos del plato. Las carnes, cocidas a baja temperatura para mantener su jugosidad, se deshacen en la boca y hacen que cada bocado sea una verdadera delicia.

Para poner el broche final a esta experiencia culinaria excepcional, Pancipelao ofrece grandes opciones de postres caseros. Destaco dos que deleitarán a tu paladar. La tarta de queso, con su textura cremosa y su sabor equilibrado, es una elección clásica y deliciosa. Pero si deseas probar algo aún más tradicional, las filloas con crema pastelera son una opción perfecta.

En el caso del vino, cada uno tiene sus gustos. Este cocido fue muy bien acompañado de Senda 2020, de Las Moradas de San Martín. Un vino madrileño de la variedad Garnacha Tinta para un cocido madrileño. La bodega Las Moradas se encuentra en la Sierra de Gredos, una región vitivinícola reconocida por la calidad dentro de la D.O. Vinos de Madrid. Un tinto conocido por su elegancia, complejidad y equilibrio. Con notas de frutas maduras, especias y un toque mineral, este vino realza los sabores del cocido y aporta una experiencia gastronómica completa. La textura suave y los taninos bien integrados del vino de Las Moradas se unen a los sabores intensos del cocido, creando una combinación armoniosa que hará que cada bocado y sorbo sean aún más memorables.

En definitiva, el restaurante Pancipelao ofrece uno de los cocidos madrileño más auténticos y exquisitos que puedas encontrar. Cada vuelco, desde la croqueta de pringá hasta la carne con productos de Asturias, está cuidadosamente preparado para brindarte una experiencia gastronómica inigualable. Sin duda, Pancipelao se ha ganado su reputación como un gran lugar para disfrutar de un cocido madrileño excepcional.