Jorge Solana Aguado |
Si a me hablan de Navarra, pienso de manera inmediata en una tierra de torres y castillos, de San Javier o de Olite, de naturaleza con su valle de Baztán, de las zonas más altas de la región y sus cuevas de Zurragamurdi. Lejos de estas atracciones turísticas o en algunos casos muy cerca se establecen edificios singulares que albergan hoy infinidad de bodegas que elaboran muchos más vinos que el tradicional rosado.

La marca Vinos de Navarra ha sabido durante años dar a conocer la cultura del vino a los vecinos y a los visitantes, a las personas más vinculadas a la tierra y a aquellos que sólo van de paso. Variedades francesas como la Chardonnay se han acondicionado a su clima ya sea por altitud o proximidad al valle del Ebro.

No olvide que algunas de las zonas elaboradoras de Navarra que están muy cercanas al Ebro, están reconocidas como parte de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Esto que puede ser un punto positivo, también ha marcado durante cierto tiempo el carácter de los vinos navarros, ya sea por intentar el distanciamiento o por acercamiento.

Visita la capital del vino de Navarra

Navarra enoturismo y bodegas marco real

Vista de bodegas Marco Real en Olite.

Visitar el Castillo de Olite nos traslada a otra época. En esta localidad de la zona centro de Navarra puede encontrar bastante actividades que realizar y una de ellas es visitar algunas de sus bodegas. Olite está calificada como la capital del vino de Navarra. En Bodegas Ochoa señalan que tienen mil historias y un millón de anécdotas que contar en el único idioma que interesa: el del vino. Su “biblioteca” en las instalaciones es digna de ver.

Un lugar especial en esta localidad es la Sala de los Aromas. Un proyecto pionero que propone un viaje por más de 40 tipos de aromas del vino en el que podrás poner a prueba de una manera didáctica y divertida tus capacidades olfativas. Es la apuesta de Bodegas Marco Real que te ofrece una visita conjunta a la otra bodega que tiene en este municipio, Señorío de Andión.

Señoríos, torres e historia en las bodegas

A pocos kilómetros de Pamplona, en un paraje único puede encontrar cinco edificios singulares que conforman hoy en día el Señorío y la Bodega de Otazu. La iglesia de San Esteban, del siglo XII, fue la primera piedra de este anfiteatro natural de gran belleza.

Navarra enoturismo Otazu

Edificio de Bodegas Otazu.

La Torre de Otazu, del siglo XIV, es un punto más en la cadena de torres defensivas medievales que un día abundaban por toda la sierra de Etxauri y las inmediaciones de Pamplona. El Palacio Renacentista del siglo XVI y el bosque de roble devuelven el esplendor a una zona históricamente recuperada. Los dos edificios restantes son la antigua y la nueva bodega.

Un poco más alejado y de camino hacia La Rioja, podrá encontrar una bodega con firma y con historia. La firma es la de la familia Chivite, la historia se remonta a 1647. J. Chivite Family Estates tiene la impronta de once generaciones que han defendido un modo de vida vinculado a la tierra y a la vid. Una de las dinastías con mayor historia de España.

Muy cerca, situada a orillas del rio Ega y entre bosques de encinas y choperas, se encuentra la impresionante Finca Pago de Arínzano, un espacio protegido que constituye un rico hábitat natural y arquitectónico. La entrada a la bodega, diseñada por el famoso arquitecto español Rafael Moneo, sirve de inspiración para la identidad de Arínzano. Es una unidad que envuelve los tres edificios con que cuenta la Finca; la Torre Cabo de Armerías del Siglo XVI, la Casona del Siglo XVIII, convertida en un espacio habitable y la Iglesia de corte neoclásica, construida a principios del siglo XIX, y dedicada a San Martín de Tours.

La zona sur acoge la tradición y los chateau del Reyno

Navarra enoturismo

Vista del Chateau de Bodegas Pago de Cirsus.

Ya en la zona sur de este ‘Reyno’, en la localidad de Azagra, donde de pequeño recuerdo comer melocotones en sus cooperativas, se sitúa la tradición de El Lagar de la Aldea. Son las bodegas con las que la familia Fernández de Manzanos comenzó la elaboración y comercialización de sus vinos cuando aún no existían las denominaciones de origen hace más de 125 años, en 1890. Hoy se ha convertido en el grupo Manzanos Wines propietario de un nutrido número de empresas en La Rioja y Navarra.

Retoma el sur, lo que tenía el norte. Edificios y lugares singulares como es la Finca Bolandín, donde se ubican el viñedo, la Bodega de Pago de Cirsus, el Hotel-Chateau y el Restaurante Pago de Cirsus. Todo ello en el municipio de Ablitas. Un complejo que ofrece todas las comodidades de unas instalaciones y los vinos modernos para poder disfrutar del enoturismo en la región.