J.S.A. |  Olite ||
Durante los días 29, 30 y 31 de octubre y el 1 de noviembre, Otazu invita a descubrir su dimensión más enigmática a través de una experiencia temporal centrada en los vínculos entre el misterio, la cultura y el paisaje. Una oportunidad para recorrer la bodega con otra mirada y adentrarse en los secretos que el tiempo ha ido depositando en este rincón de Navarra.

Hay lugares en los que el paso de los siglos deja una huella especial y donde el paisaje conserva su propia memoria. Con motivo de Halloween, la bodega propone un recorrido que atraviesa casi mil años de historia: desde el Señorío de Otazu del siglo XII —con su palacio, torre palomar e iglesia románica— hasta la Bodega de 1840, pasando por las instalaciones subterráneas modernas y la nueva exposición de arte contemporáneo Territorios fantasmas.

Esta muestra explora aquellos espacios que habitan el umbral entre lo real y lo imaginado: territorios desaparecidos, rutas invisibles, errores cartográficos, ficciones geopolíticas, mapas manipulados y lugares que solo persisten en la memoria, la historia o la ficción. Un hilo conductor perfecto para una visita que, entre velas y brindis, desvela algunas de las historias y misterios que marcan la propiedad, haciendo hincapié en su relación con lo invisible, con aquello que no siempre puede explicarse o percibirse a primera vista.

El recorrido incluye la cata de tres vinos de D.O.P. Pago de Otazu armonizados con tres pinchos. Además, dos de estas visitas permitirán conocer la bodega por primera vez en horario nocturno, ofreciendo una atmósfera especialmente sugerente.

La experiencia propone así una aproximación diferente a Otazu: una invitación a recorrer sus espacios con otros ojos y a descubrir cómo historia, naturaleza, vino y creación artística pueden convivir a través del misterio.

Una experiencia única en la Sala de los Aromas de Marco Real