Daniela Medina | Madrid.

Visitar la ciudad de Toro y su Ruta del Vino es algo que debes hacer al menos una vez en la vida. Localizada en Castilla y León, esta ciudad es sinónimo de monumentos, tapas y vino de gran calidad, y la convierten en un destino muy apetecible.

Con un rico pasado cultural las calles de Toro son un continuo descubrimiento de edificios históricos, palacios, la Colegiata, el Alcázar; cualquier rincón tiene algo que admirar. Tanto el centro de la ciudad como sus espacios naturales son perfectos para perderse.

En cuanto a su arquitectura, el arte románico está muy presente, como por ejemplo en la Colegiata, considerada uno de los monumentos medievales más importantes en España. Aunque también, podemos encontrar muy presente el arte mudéjar, apreciable en la iglesia de San Lorenzo el Real de finales del siglo XII. Se trata de la iglesia de ladrillo más antigua de Toro.

La Calle Puerta del Mercado, es una calle amplia y peatonal y también una de las más concurridas de la ciudad, llena de comercios y tiendas de todo tipo. Se encarga de conectar la entrada principal de Toro y la Plaza Mayor, desde donde se puede observar la Torre del Reloj.

La ciudad de Toro

El conjunto lúdico lo forman la Plaza de Toros, construida en el año 1828, es una de las más antiguas de España. De estética sencilla en los tendidos, y los balcones cubiertos, recuerdan a los patios castellanos de comedias. Hoy está declarado como Bien de Interés Cultural.

Por otro lado, tenemos el Teatro Latorre, de estilo isabelino y dedicado al actor toresano, Carlos Latorre fue construido en 1845 y alberga numerosas obras de teatro y conciertos.

Además, los numerosos palacios de la ciudad, son otro de los grandes atractivos. El Palacio de las Leyes, el de Valparaíso, el Palacio de las Bolas, la Casa de la Nunciatura o el Palacio de los Condes de Requena, son magníficos ejemplos que te trasladarán a otras épocas.

Practicar senderismo por la orilla del río Duero, pueden ser también una buena forma de conocer la ciudad y sus alrededores y de contemplar el paisaje tan espectacular que dota al municipio.

La Ruta de Vino de Toro

Los vinos de Toro cuentan con una gran tradición. Sus orígenes son anteriores al asentamiento de los romanos. En la Edad Media fue considerado un bien de gran aprecio, siéndole concedido privilegios reales que permitían su comercialización en ciudades donde la venta de otros vinos estaba prohibida. Se llenaron con estos vinos bodegas reales y navíos que alcanzarían las tierras del nuevo mundo. Durante el siglo XIX se exporta en grandes cantidades a Francia para suplir la falta de vino provocada por la plaga de la filoxera. En los años 70 del siglo XX se dan los primeros pasos para crear lo que con el paso del tiempo llegaría a ser la Denominación de Origen Toro, cuya culminación llega en 1987.

La Ruta del Vino de Toro se crea con la intención de vincular el mundo del vino de Toro, con la historia, el patrimonio, la tradición, la modernidad, la gastronomía, entre otros. Esta propuesta nace por la inquietud de pequeñas y medianas empresas, con un fin común. Con la Ruta del Vino de Toro se quieren crear experiencias, personales, únicas, atractiva. Podrás visitar bodegas, hoteles y alojamientos con encanto, restaurantes con personalidad propia, gastronomía de calidad, tradicional y moderna, turismo en familia, en pareja, individual o en grupos.

La Denominación de Origen Toro

En la actualidad el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Toro avala la calidad de 51 bodegas. La evolución que ha experimentado en las últimas décadas les ha llevado a ser protagonistas del magma que arrastra la crítica de vinos tanto a nivel nacional como internacional.

El compromiso con la calidad conlleva al cumplimiento de una rigurosa normativa vigente, que dicta el Reglamento por el que se rige la Denominación de Origen Toro. Este reglamento contempla todo el proceso con normativas específicas que van desde la implantación del viñedo y sus prácticas culturales hasta la comercialización del producto embotellado; detallándose en cada caso normas de calificación de producto amparado, de etiquetado, de vendimia, de producción y de expedición de producto, etc. siendo en su conjunto las que nos garantizan el origen y certificación del producto.

Características de los vinos

Los vinos tintos se elaboran principalmente con la variedad Tinta de Toro, buscando siempre el grado de madurez necesario para obtener vinos donde el equilibrio de sus componentes redunden en la notable calidad de los vinos.

La uva despalillada se encuba en depósitos donde fermentará en presencia de los hollejos durante un tiempo que dependerá del tipo de vino a obtener. Así los vinos jóvenes tendrán encubados más cortos y los vinos destinados a envejecimiento en barricas de roble bordelesas tendrán maceraciones más largas, extracción que la barrica domesticará con el paso del tiempo potenciando la longevidad de los mismos.

Dadas las excepcionales condiciones climatológicas que se prestan en la zona, la variedad Tinta de Toro madura temprano, esto da la oportunidad para que las bodegas elaboren además, vinos por el sistema de maceración carbónica (encubado de racimos enteros), estos vinos fragantes, frescos y aromáticos se empiezan a comercializar a partir del mes de noviembre, dentro del mismo año de la recolección de la uva.

Los vinos rosados son elaborado con las variedades Tinta de Toro y Garnacha, con una proporción mínima del 75% de Tinta de Toro y el resto de Garnacha o bien monovarietal de Garnacha. Elaborados por el método tradicional de sangrado con maceración cortas en frío para manterner y reservar todo el aroma de las variedades, y posterior fermentación a baja temperatura.

 

Los vinos blancos se elaboran con las variedades malvasía y Verdejo, con una proporción mínima del 85% de malvasía y el resto de verdejo o bien monovarietal de verdejo. Elaborados mediante prensa neumática con maceración corta en frío para mantener y reservar todo el aroma de las variedades. Posteriormente se pondrá a fermentar el mosto limpio a baja temperatura para preservar todo el potencial aromatico.

Bodegas de la ruta

Algunas de las bodegas de la ruta son: Finca Volvoreta, Covitoro, Cyan, Divina Proporción, Elías Mora, Fariñ, Francisco Casas, Liberalia, Monte la Reina, Pagos del Rey, Rejadorada, San Román, Teso la Monja, Bodegas Torreduero, Valbusenda Hotel Bodega Spa, Valdigal, Vega Saúco – Gil Luna, Viña Guareña, Vocarraje, Antonio Velasco e Hijos.