Está claro que la vendimia ya no es lo que era, la elaboración de los vinos tampoco y, por eso, ahora podemos decir que hay grandes vinos en todas las zonas, pero la intención de Bodegas Riojanas es potenciar la diferenciacción de sus vinos.

Conceptos tradicionales de vendimia, como el realizarla de forma masiva y continuada, van quedando atrás en Rioja, sustituidos por nuevos métodos orientados a la obtención de la máxima calidad. Planificar y realizar la vendimia de forma selectiva y escalonada es un objetivo en el que Bodegas Riojanas ha venido trabajando desde hace años y que en esta campaña 2018 dará un importante salto cualitativo, basado en el protocolo de zonificación parcelaria que ha establecido el Departamento Técnico de Viticultura y Enología de la bodega en los últimos meses.

Este nuevo protocolo de zonificación establece la clasificación de las parcelas en base a la calidad de la uva obtenida en cada una de ellas y permitirá poner en valor el esfuerzo de los viticultores por conseguir el máximo nivel de calidad en dichas parcelas.

Para ello, el Departamento Técnico de Bodegas Riojanas asesora a sus proveedores de uva a lo largo de todo el ciclo vegetativo sobre diferentes aspectos como la gestión del suelo o la aplicación de abonos y fitosanitarios, proporcionando a los viticultores las herramientas adecuadas a fin de garantizar al máximo un óptimo resultado final de la cosecha.

Tras las correspondientes visitas individualizadas, los técnicos de Bodegas Riojanas han definido unos parámetros vitivinícolas fácilmente medibles que facilitan la búsqueda de la diferenciación parcela por parcela.

Las tecnologías de la viticultura de precisión permitirán dar a Bodegas Riojanas un salto cualitativo en la vendimia que comienza hoy miércoles en Cenicero.

De estas visitas se extraen indicadores precisos sobre la evolución de la maduración, lo que permite decidir el momento óptimo de vendimia, así como sobre la calidad de las uvas, ya que dentro de una misma parcela se pueden encontrar diferentes calidades, que deben separarse antes de llegar a la bodega para poder así destinarse a diferentes tipos de vino.

Finca El Monte Bodegas Riojanas

De las uvas recolectadas según este protocolo de diferenciación se extraen distintos datos en mosto, como el pH, la acidez total, el contenido polifenoles y color, parámetros que indican la calidad de dichas uvas. Este conocimiento aporta la ventaja de poder trabajar los mostos con diferentes técnicas enológicas a fin de obtener los mejores resultados en función del tipo de vino al que se van a destinar.

En definitiva, Bodegas Riojanas muestra una vez más su vocación innovadora al aplicar las modernas tecnologías de la viticultura de precisión para afrontar la vendimia con las mejores herramientas para planificar la recolección y adoptar decisiones con la rapidez que siempre exige este momento clave de la actividad vitivinícola. El objetivo final es optimizar la calidad del fruto cosechado y poder desarrollar desde el propio viñedo las estrategias de diferenciación de los vinos que demandan las actuales tendencias del mercado.

Espíritu innovador y de mejora continua que viene a sumarse a la experiencia centenaria de cinco generaciones elaborando algunas de las marcas más prestigiosas de Rioja, como son Viña Albina y Monte Real, cuya calidad y personalidad diferenciada se beneficiarán de estos nuevos métodos de trabajo aplicados sobre las 1.685 parcelas de viñedo que controla la bodega en el corazón de La Rioja Alta, entre los municipios de Cenicero y San Vicente de la Sonsierra. Un ejemplo de la aplicación de estos criterios ha sido Albina Essencia, el vino de alta gama presentado al mercado el pasado año por Bodegas Riojanas, para cuya elaboración el equipo de campo seleccionó las uvas de 16 parcelas de tempranillo y una de graciano.