Jorge Solana Aguado
El sector vitivinícola español no solo es un referente de calidad y tradición, sino también un motor esencial para el desarrollo económico y social del medio rural. Según el reciente informe presentado por la Interprofesional del Vino de España (OIVE), el sector genera más de 368.100 puestos de trabajo equivalentes a jornada completa, lo que representa un 2% del empleo nacional. Este impacto, desglosado en 44.935 empleos en viticultura, 104.915 en elaboración y crianza, y 236.260 en comercialización y distribución, subraya la capacidad del vino para vertebrar el territorio y dinamizar las zonas rurales. Pero más allá de las cifras, el vino y el enoturismo se consolidan como una oportunidad única para revitalizar nuestras regiones, conectar con nuevos públicos y proyectar un estilo de vida mediterráneo que combina moderación, cultura y alegría.
El informe, elaborado por Analistas Financieros Internacionales (Afi), revela que el sector vitivinícola aporta un Valor Añadido Bruto (VAB) de 22.350 millones de euros, un 9,9% más que en períodos anteriores, y contribuye con más de 4.260 millones de euros a las arcas públicas. En el ámbito internacional, España se posiciona como el segundo exportador mundial de vino por volumen, con un valor de 3.500 millones de euros en exportaciones y un superávit comercial superior a los 3.100 millones. Estas cifras no solo reflejan la fortaleza económica del sector, sino también su papel como embajador de la marca España en el mundo.

Susana García y Fernando Ezquerro durante la presentación de la campaña de OIVE. | Foto: OIVE
Sin embargo, el verdadero valor del vino trasciende lo económico. Como ha destacado Susana García, directora de la OIVE, “cada botella de vino lleva detrás el trabajo y el compromiso de cientos de miles de personas. El crecimiento del empleo demuestra que el vino es presente, pero sobre todo futuro”. Este futuro se construye desde el medio rural, donde el sector vitivinícola no solo genera empleo, sino que también fomenta la cohesión social, preserva tradiciones y promueve un modelo de desarrollo sostenible.
El turismo enogastronómico como motor consolidado
El enoturismo o una mejor conceptualización como turismo enogastronómico, que es compañero de viaje del cultural, patrimonial, natural, deportivo y tantos otros, se ha consolidado como un pilar clave para amplificar el impacto del sector vitivinícola en las zonas rurales. Según el 16º informe anual de Visitas a Bodegas y Museos del Vino de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), en 2024 el enoturismo generó un impacto económico directo de 102,2 millones de euros en las bodegas y museos asociados al Club de Producto Rutas del Vino de España, un aumento del 25,16% respecto a 2022. Este impacto incluye 86 millones de euros generados en bodegas y 16,2 millones en museos del vino, con un total de 2.977.115 enoturistas, lo que representa un crecimiento del 18,2% respecto al año anterior. Si se consideran servicios adicionales como alojamientos, restauración y catas especiales, el volumen de negocio total del enoturismo en estas rutas podría alcanzar los 240 millones de euros.
El enoturismo no solo genera ingresos adicionales, sino que también contribuye a combatir la despoblación rural. Regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha y La Rioja, con sus rutas del vino, han visto un aumento en la afluencia de visitantes, especialmente en meses como octubre, coincidiendo con la vendimia, y agosto, un período tradicionalmente asociado al turismo de sol y playa. La desestacionalización de este turismo ya es una realidad y es un dato destacado por Acevin, demuestra que esta actividad ya no es complementaria, sino un sector consolidado con entidad propia. Diferentes iniciativas ilustran cómo el vino se integra con otras disciplinas culturales, atrayendo a públicos diversos y dinamizando regiones como la provincia de Valladolid.
En un contexto donde el consumo de alcohol enfrenta cuestionamientos, la OIVE (Organización Interprofesional del Vino de España) ha lanzado la campaña ‘Vida con Moderación’, una acción de comunicación que reivindica el lugar del vino en la cultura mediterránea. Bajo el lema #VidaconModeración, esta iniciativa, creada por la agencia Making Known, celebra el equilibrio entre disfrutar del vino con mesura y vivir sin límites momentos como la amistad, los abrazos o la alegría. La campaña utiliza un tono emocional y cercano para defender el consumo responsable como parte de un estilo de vida equilibrado.
No hay comparación posible. Enoturismo 360º lucha desde sus inicios por la divulgación de la cultura del vino y trata de difundir los valores de esta campaña día a día en eventos como el Aula Cultural del Vino en la Universidad CEU San Pablo para los alumnos universitarios. La cultura del vino dirigida a los jóvenes. “Queremos invitar a detenernos y a celebrar lo que nos hace únicos como sociedad: nuestra capacidad de disfrutar la vida con equilibrio”, afirmó Fernando Ezquerro, presidente de la OIVE.
La campaña no solo busca conectar con consumidores jóvenes, sino también contrarrestar normativas restrictivas que no diferencian el consumo moderado de vino de otras bebidas alcohólicas. Como subrayó Ezquerro en la , “necesitamos políticas que valoren el enfoque mediterráneo, apoyado en la ciencia y en nuestra forma de vida”.
Desarrollo rural con mirada al futuro
El vino español no solo es un motor económico, sino también un pilar cultural que une generaciones y territorios. El enoturismo, con su crecimiento sostenido –2,98 millones de visitantes y 102,2 millones de euros en 2024– tiene el potencial de transformar el medio rural en un espacio de oportunidades, atrayendo a visitantes nacionales (75% del total) e internacionales y generando un impacto positivo que trasciende lo económico. Iniciativas como ‘Vida con Moderación’ y la apuesta por proyectos culturales demuestran que el sector está comprometido con adaptarse a los nuevos tiempos, conectando con las generaciones más jóvenes y defendiendo un modelo de consumo responsable.
Desde Enoturismo 360, celebramos el papel del vino y el enoturismo como motores de desarrollo rural y abogamos por seguir fortaleciendo esta actividad como una herramienta para preservar nuestras tradiciones, dinamizar nuestras regiones y compartir con el mundo la riqueza de la cultura vitivinícola española. Porque el vino no es solo una bebida: es una forma de vida, un vínculo con la tierra y una invitación a disfrutar, siempre con moderación, de lo mejor que nos ofrece.
