J. S. A. | Madrid ||
Bajo la premisa de explorar nuevas formas de sentir y disfrutar el vino, Bodegas Emilio Moro presenta una nueva experiencia sensorial en colaboración con la diseñadora de tocados Alexia Álvarez de Toledo. En este encuentro, el universo vitivinícola y la artesanía de autor se unen para revelar una manera distinta de interpretar cada copa.

Con más de 100 años de historia en Ribera del Duero y El Bierzo, la bodega continúa ampliando los límites de la experiencia del vino a través de propuestas que conectan tradición, creatividad y emoción. En esta ocasión, tres de sus referencias más representativas dialogan con tres tocados creados por Alexia Álvarez de Toledo: piezas únicas en las que la forma, los materiales y los detalles se convierten en una extensión de la personalidad de cada vino.

Al igual que ocurre en la elaboración de un gran vino, cada tocado nace de un proceso artesanal en el que la experiencia, la sensibilidad y la atención al detalle son esenciales. Dos disciplinas aparentemente diferentes que comparten una misma filosofía: el valor de lo auténtico, el respeto por el tiempo y la capacidad de transmitir una historia.

Bodegas Emilio Moro y Alexia Álvarez de ToledoLa Felisa: la fuerza de una mujer que deja huella

Fuerte, elegante y con una presencia que permanece. Así es el tocado que representa a La Felisa, el primer vino ecológico de Bodegas Emilio Moro, dedicado a la matriarca de la familia. Una mujer que ha marcado la historia de la bodega desde la fortaleza y la delicadeza.

Tres vinos emblemáticos de la bodega encuentran su expresión visual a través de piezas únicas que reflejan su personalidad, historia y esencia

La intensidad de sus notas de fruta negra y frutos del bosque maduros encuentra su reflejo en una pieza con carácter propio, que transmite seguridad y personalidad. Un homenaje a esas mujeres que dejan huella sin necesidad de hacer ruido y que convierten su esencia en legado.

La Revelía: la elegancia de la libertad

La libertad, la versatilidad y una elegancia sin rigidez definen el encuentro entre La Revelía y su tocado. Una pieza sofisticada, pero natural; capaz de adaptarse a diferentes momentos manteniendo siempre su identidad.

Como este vino elaborado con Godello —fresco, estructurado y lleno de matices—, el diseño refleja una forma de entender la elegancia basada en la autenticidad: aquella que no necesita imponerse para destacar.

Malleolus de Valderramiro: la identidad convertida en referente

Hay piezas que no siguen tendencias porque nacen con una personalidad propia. Ese es el punto de encuentro entre Malleolus de Valderramiro y el tocado que lo representa.

Procedente de un viñedo centenario y considerado uno de los grandes exponentes de la bodega, este vino expresa la esencia de la tierra y una manera única de entender la viticultura. Su carácter, equilibrio y profundidad se trasladan a una creación donde las líneas limpias y la ausencia de excesos ponen el foco en lo verdaderamente importante: la identidad.

Con esta propuesta, Bodegas Emilio Moro continúa creando experiencias alrededor del vino que trascienden la degustación y conectan con disciplinas artesanales que comparten sus mismos valores. Tras el maridaje de flores y vino desarrollado junto a Elena Suárez & Co, la bodega vuelve a explorar nuevos lenguajes sensoriales a través del encuentro entre vino y diseño. Una unión de tradición, creatividad y emoción donde cada detalle cuenta.