J,S.A. | Ciudad Real ||
En septiembre de 2015, Ciudad Real vivió una de las propuestas gastronómicas más singulares de su calendario: los Días de Diana y Baco. Coincidiendo con la I Edición de la Feria de la Caza y el Turismo (Fecircatur), el Ayuntamiento de la ciudad, junto a la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo y la Asociación Provincial de Industrias Vitivinícolas, puso en marcha unas jornadas que unían dos de los grandes patrimonios de la provincia: la carne de caza y los vinos de la tierra. ¿Y ahora, por qué no se siguen haciendo programas que lleguen a la calle y no sólo se queden en la feria?
Diana, diosa de la caza, y Baco, dios del vino, se dieron cita durante tres días (11, 12 y 13 de septiembre) para demostrar que la excelente carne de caza de Castilla-La Mancha encuentra en los caldos locales su mejor acompañante.
Una propuesta accesible y de calidad
La fórmula fue sencilla y atractiva: por 2,50 € (IVA incluido) se podía degustar una tapa de carne de caza maridada con un vino de la provincia. Quienes preferían una experiencia más completa podían sentarse a la mesa y disfrutar de raciones elaboradas por los cocineros de Ciudad Real, siempre con el denominador común de la caza y el vino local.
Más de una treintena de establecimientos se sumaron a la iniciativa. Entre ellos destacaron propuestas como:
- Civet de jabalí al vino tinto (Mesón Restaurante Octavio), maridado con Pago del Vicario
- Delicias de lomo de ciervo con salsa de arándanos (Cafetería Restaurante Don Sancho), acompañadas de Señorío de Guadianeja Syrah
- Solomillo de corzo marinado en vino de La Mancha y pera (A Sirigalta), con Raíces Reserva
- Perdiz en escabeche (Mesón El Ventero), junto a Viña Cuerva Roble
- Ragout de venado con salsa de frutos del bosque (Bodegas Galiana), maridado con Viña Cuerva
Otros platos que brillaron fueron el civet, las calderetas de ciervo, los solomillos de jabalí, las hamburguesas de ciervo o las croquetas de venado, siempre acompañados de vinos de bodegas como Naranjo, Vinícola de Castilla, Fernando Castro o Real.
Más allá de la mesa
Además de la oferta gastronómica, la ruta incluyó puntos de venta de productos cinegéticos, como Centro Ibérico, Gloria Bendita, La Real de la Caza o Carnicerías Porzuna, facilitando que el visitante pudiera llevarse a casa una parte de esta experiencia.
Los Días de Diana y Baco no fueron solo unas jornadas de tapas. Representaron una inteligente forma de poner en valor el territorio a través de dos de sus señas de identidad: la caza, profundamente arraigada en la cultura manchega, y el vino, que en aquella época ya comenzaba a consolidar la identidad de denominaciones y proyectos vitivinícolas de la provincia.
Una iniciativa que, a día de hoy, sigue siendo un buen ejemplo de cómo el enoturismo y la gastronomía de producto pueden trabajar juntos para atraer visitantes y reforzar el orgullo local.